hoy no tienes mis manos
para recorrer tus piernas
pero tienes el frío
que a cada segundo te lo recuerda
— ean
Sos ese peso que me hace falta sobre el cuerpo
el respirar sobre el cuello
cuando pienso en el amor.
“Buenos Dias”
A las dos de la mañana tu reloj decidió despertarte con las ganas entre las piernas. A las dos de la mañana tus ojos se abrían y entrecerraban mientras tus manos aventureras atentaban contra mi dormir. A las dos de la mañana el roce de tu cuerpo contra mi espalda, el calor que en el cuarto se encerraba, a las dos de la mañana las ganas no te dejaban dormir y a mí tampoco.
A las tres de la mañana la obra que Dios hizo de tu cuerpo seguía, desnudo, tirado en la cama; a mí me costaba dormir, por el recuerdo de las marcas de mis manos en tu almohada, por el fresco recuerdo de las marcas de tus manos en mi piel, por el sabor que permanece latente de tus besos en mi orgullo y por el sabor de tu orgullo que se impregna en estas mis palabras; sin mencionar, claro, por el sonido a victoria cincelado en la pared.
Ahora a las tres treinta de la mañana me preparas café con el gusto de haberte convertido en la musa de esta madrugada, con el gusto que este escribiendo gracias a ti o a tus ganas, pero qué más da la razón mientras tú me atiendas, estés contenta y yo escriba, pues le tengo gusto profundo a escribir
porque a tus piernas hace ver bellas"
— ean
— ean
se ve fácil
eso de tomar coraje
cuando lo ves
en películas
o televisión
pero cuando
tú mismo dependes
de que tan fuerte eres
parece que
la debilidad
toma el control
puede que hoy hayas excavado en mi jardín
el agujero más profundo jamás excavado
puede que tú, con ayuda del pasado
mi corazón hayas, allí, enterrado
puede que tenga que cavar
con mis desnudas manos
pero así será
he de cavar
